La Ciudad Vampiro de Paul Féval

(Alba Mireya Castro Morales Y Cuéllar)

Una obra sobre vampiros y una parodia de la novela gótica anglosajona de rígidos y desgastados recursos, modelo particularmente popularizado por Ann Radcliffe entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX.

Desde su apertura el autor advierte la existencia de ingleses y particularmente inglesas que se sienten avergonzados al percatarse de la piratería que sufren los escritores franceses en Inglaterra. Dickens protesta diciendo que él tampoco se encuentra protegido.

Aparece en la historia Lady B, discípula de Byron, quien se dispone a devolverle al autor lo que Inglaterra le ha robado poniéndole en contacto con la señorita 97, quien resulta ser pariente de Ann Radcliffe a quien años antes le confesara el suceso que la llevó a desarrollar aquel sombrío género: Cornelia de Witt, amiga de Radcliff, se vuelve presa de revinientes y es llevada a Selene, una famosa ciudad vampiro.

La pertinencia de un texto como el de Féval en la literatura contemporánea radica en la atemporalidad, desde 1867 sigue siendo parodia vigente para estructuras de la literatura sobre vampiros actuales, demostrando cuán decimonónicas aún resultan y al mismo tiempo aproximando a lectores y textos clásicos de la literatura gótica.

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Edición de 1999, ilustrada por Sarob Press y traducida por Brian Stableford (limitada a 250 copias)

Por otro lado, es eficaz tanto en los guiños hacia su tiempo, como en los que llegan a un lector que hoy bien podría no conocer textos como The Mysteries of Udolpho, The Monk, Vathek, Melmoth the Wanderer o incluso (pues Jane Austen se ha convertido en modelo recurrente para la ficción juvenil) Northanger Abbey.

Así emerge el Auténtico vampiro de Peterwardein que devorará a una virgen (montada sobre un caballo, vestida de blanco y con una corona de rosas), beberá varias copas de sangre al ritmo de la música como cada noche. Referencia al popular Freak Show en Inglaterra, pero también al folklore en el que se encuentra a un vampiro con vírgenes deambulando en sitios peligrosos.

En otros momentos, Féval decide que el terror no está en una víctima a la que se le succiona un poco de sangre cada noche, sino en dejarla calva progresivamente, trasplantando cada uno de sus cabellos a otro reviniente con una aguja de oro; perros dobles con cara humana; arañas gigantes con alas de murciélago o ciudades visibles sólo para algunos ojos.

Una obra que por su astucia, vigencia y referencias clásicas, no puede escapársele al lector de la literatura de terror contemporánea.

Obra citada:

Féval, Paul. La Ciudad Vampiro. Una peripecia gótica de Ann Radcliffe. Madrid: Valdemar, 2007.

Título original: La Ville Vampire, 1867.

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