Guía práctica para acercarse al manga: Parte 1

(Áurea Esquivel)

¿Qué es el manga y cómo se lee?

Bien, empecemos por lo más elemental: el manga es el cómic de origen japones (También hay manhwa, de origen coreano, y manha, chino. No son copias del manga, cada uno se inscribe en narrativas propias de sus respectivas culturas). Se trata de cuadernillos pequeños de aproximadamente 200 páginas, escritos y dibujados por artistas llamados mangakas e impresos en blanco y negro (excepto por las portadas y algunas páginas interiores) en papel bond. Casi todos comienzan como publicaciones pequeñas en revistas especializadas donde conviven con otras historias, pero si son historias de varios capítulos y son bien recibidas, se publican en forma de cuadernillo.

Tiene una larga historia que se remonta siglos atrás y, ahora, es una de las formas de entretenimiento y de expresión cultural más populares entre los adolescentes y jóvenes adultos alrededor del mundo entero. En Occidente, poco a poco se va abriendo camino entre los estudios académicos de letras, historia, sociología, comunicación, psicología entre otras disciplinas (por ejemplo, la Red Iberoamericana de Investigadores en Anime y Manga), porque, como sucede con el cómic, no se trata únicamente de “monitos” y violencia, sino de un complejo entramado de códigos que ofrecen información textual, pragmática y visual para contar historias de otra forma. Para quienes no están acostumbrados a este tipo de narrativa, veremos aquí algunos aspectos básicos para poder acercarnos sin sufrir demasiado en el intento.

Primero que nada, es necesario señalar que los mangas, así como los libros japoneses, se leen de derecha a izquierda. Aquí encontramos el primer obstáculo para los lectores occidentales, pues cambiar de dirección resulta confuso para muchos: las viñetas, los globos y los dibujos se leen hacia la izquierda, pero el texto (traducido) se lee hacia la derecha. Como quiera que sea, en el siguiente diagrama podrán ver el orden correcto de lectura.

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Ahora, entramos al próximo nivel de comprensión: los globos. En literatura, tenemos signos de admiración, interrogación, puntos suspensivos y otros recursos para trasmitir información pragmática, pero ninguno es suficiente para transmitir los detalles de la voz viva de las personas. Por ello, en narrativa gráfica tenemos otros significantes que ofrecen datos más finos sobre cómo percibir la narración; las formas de los globos nos indican los planos, intención, origen e intensidad de los discursos, como podrán ver en la siguiente tabla:

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En este tema de la expresividad, el manga no sólo tiene onomatopeyas como el cómic americano, está plagado de ellas, pero, a diferencia de aquél, en las narrativas japonesas los sonidos ambientales son elementos cruciales para el desarrollo de la historia (los sonidos, así como todo en este mundo, tienen alma y por eso también pueden decir muchas cosas). Para poner un poco en práctica estos aspectos, ponemos de ejemplo una página del manga Samurai X (Rurouni Kenshin), de Watsuki Nobuhiro [1], una popular serie de la década de los 90 que cuenta la historia de un espadachín vagabundo en los albores de la era Meiji (1868-1912) y donde se pueden ver diferentes tipos de globos y onomatopeyas:

manga

Otro elemento significante son las texturas de fondo, las cuales varían de acuerdo con las situaciones, género y subgénero al que pertenece la historia: para indicar ensueño, trabajo de memoria, enamoramiento, soledad, belleza, sorpresa, tensión, inocencia, ridículo, peligro, movimientos vertiginosos, para destacar al personaje en escena o simplemente para rellenar espacios vacíos de forma estética en el marco de historias para niños, chicas, chicos, mujeres u hombres. ¡Pero sobre esto hablaremos en la próxima entrega!

[1] Watsuki, Nobuhiro, Samurái X. La vida de un espadachín en la era Meiji, Tomo 1, año 1 (mayo), México: Vid, 2004. p. 54.

***

Áurea Esquivel (México, 1987) es licenciada en Letras Hispánicas por la UNAM y estudiante de maestría en Letras Modernas (Universidad Iberoamericana). Sus principales intereses y líneas de investigación son la literatura infantil y juvenil, la teoría literaria, los cómics, el manga, las series de televisión y los videojuegos. Colabora en el proyecto Espacio LIJ (Biblioteca Vasconcelos) y forma parte del equipo de Linternas y Bosques para la elaboración del Manifiesto “Soy joven, soy lector”.

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