La importancia de leer Literatura Infantil y Juvenil

(Laura Guerrero Guadarrama)

Un amigo querido, Lauro Zavala, hace unos meses me lanzó un reto divertido y difícil, tenía que escribir un texto para la revista Ciencia con el tema: “El placer de leer literatura infantil y juvenil”. Hoy me enfrento a otro reto semejante, me han pedido que hable sobre “La importancia de leer Literatura Infantil y Juvenil”[1]. Si vemos los dos enunciados anteriores podemos notar que están íntimamente relacionados, es más, el tema que hoy nos ocupa se remite, en mi opinión, al placer de leer Literatura Infantil y Juvenil, porque hay un secreto que solo los iniciados conocemos: leer es divertido, nos permite viajar a un “espacio finito de significado” (Berger) que nos alimenta y fortalece para que después podamos continuar con los problemas de la vida cotidiana. El libro es el puente que nos conduce hacia la representación metafórica y ficcional, hacia otro mundo donde vivimos las aventuras desde ese protagonista hombre o mujer que se vuelve nuestro mejor amigo o nuestro más temido enemigo.

En síntesis, escribí para Ciencia que el placer de leer Literatura Infantil y Juvenil está:

  • En su gratuidad, en su intensidad, en su irreverencia o subversión.
  • En su ludismo, en su luminosidad aún en los más terribles y obscuros caminos.
  • En el asombro que produce, en su riqueza imaginativa, en su provocación, en su llamado hacia la complicidad.
  • En su creatividad, su inteligencia, su sabiduría, su permanencia y universalidad.
  • En la filiación que desata, en la complicidad libertaria.
  • En las palabras y su sonoridad, en su sentido, en su proyección.
  • En su impacto en los afectos y en el intelecto.

El libro se transmuta: es mar, luz, aire, sol, luna, fiesta, peligro, amor, lucha, triunfo, esperanza…

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Muchas personas han comentado por qué permanecen fieles en su amor a la lectura (Proust, Bloom, Savater, Lyotard) y por sus experiencias personales como lectores infantiles y juveniles pareciera que sobre todo en esas edades la vivencia lectora es especialmente entrañable e inolvidable. Harold Bloom al hablar del tema destaca el crecimiento humano que propicia, dice que es una especie de viaje íntimo en el que se ponen a prueba las capacidades personales: “El fortalecimiento de la propia personalidad ya es un proyecto bastante considerable para la mente y el espíritu de cada uno” (21).

De su amor a la lectura creó la estupenda antología Relatos y poemas para niños extremadamente inteligentes de todas las edades, un título que reta al receptor pues no se trata de edades, se trata de inteligencia. El volumen ofrece una colección de obras importantes desde el mundo de los clásicos de la LIJ. Bloom insiste:

No hay nada en estos autores [antologados] que sea difícil ni oscuro, nada que no enseñe y deleite. Si alguien encuentra algún texto que no comprenda de inmediato, le insto a perseverar. Es mediante el esfuerzo, sirviéndose de alguna capacidad que hasta ahora no ha utilizado, que llegará a conocer mejor su propio potencial. (10)

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Los filósofos Fernando Savater y Jean F. Lyotard han escrito libros completos para recordar sus lecturas preferidas de la juventud. Lyotard a propósito de la Odisea comenta que los relatos de viaje “odiseas de la conciencia, nos acostumbraron a pensar que el espíritu sólo adquiere su sustancia y su identidad final, su saber de sí, exponiéndose, con riesgo de perderse en ella, a la aventura de todas sus posibilidades.” (21).

Marcel Proust, por su parte, escribió un ensayo bellísimo: “Sobre la lectura[2]” en donde observa su relación temprana con los libros y subraya que pone “fuera de toda duda las fascinantes lecturas de la infancia cuyo recuerdo debe ser para cada uno de nosotros una bendición.” (28), Fíjense “una bendición”, y enfatiza la actividad intelectual que provoca la lectura, su impacto en la memoria viva y su efecto en el diálogo silencioso que establece con el lector gracias al encanto y asombro de las palabras.

Así, que hay mil razones que nos alientan hacia la lectura de la Literatura Infantil y Juvenil, en cualquier edad, pero sobre todo en el momento que requerimos del asombro y el afecto.

BIBLIOGRAFÍA

Bloom, Harold, comp. Relatos y poemas para niños extremadamente inteligentes de todas las edades. Trad. Damián Alou. Barcelona: Anagrama, 2003.

Lyotard, Jean-Francois. Lecturas de infancia: Joyce, Kafka, Arendt, Sartre, Valéry, Freud. Trad. Irene Agoff. Buenos Aires: EUDEBA, 1997.

Proust, Marcel. Sobre la lectura. Trad. Manuel Arranz. 3a ed. Valencia: Pre-Textos, 1997.

***

Laura Guerrero Guadarrama es Doctora en Letras modernas. Académica de tiempo completo, Titular 7, miembro del Departamento de Letras de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México. Directora de la publicación electrónica LIJ Ibero. Revista de Literatura Infantil y Juvenil Contemporánea. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel 1. Autora de: La ironía en la obra temprana de Rosario Castellanos, Posmodernidad en la Literatura Infantil y Juvenil, Neosubversión en la LIJ Contemporánea. Un acercamiento a México y España y editora de Nuevos rumbos en la crítica de la LIJ.

[1] Fragmento de una charla ofrecida en la 36 Feria Internacional del Libro de Santiago de Chile en 2016.

[2] Prefacio que escribió Proust para su traducción de Sésamo y Lirios de John Ruskin.

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