Seres traviesos de la mitología: conoce la diferencia entre el alux y el duende

(Pedro Ángel Ramírez Quintana)

Nuestra imaginación está habitada por seres fantásticos, como hadas, unicornios, minotauros, sirenas, dragones y una larga lista de personajes. Ante la gran variedad, las siguientes líneas te proponen centrar la atención en los aluxes y los duendes, quienes, a diferencia de otros, han estado presentes en la cotidianidad de los pueblos: interactuando, haciendo travesuras, jugando en la casa, la milpa, los caminos y el bosque.

Intervenir en los quehaceres de los humanos quizá sea la acción que mejor los caracteriza. Además, el alux y el duende comparten dos rasgos físicos: a) tienen un aspecto humanoide y b) ambos son de estatura baja. También, tienen sus diferencias: en cuanto a la edad, el primero siempre ha sido un infante, mientras que el segundo puede tener la edad de un niño o de un viejo. El rostro del alux es muy semejante al rostro de un niño maya; por su parte, el duende se caracteriza por las orejas alargadas y puntiagudas, y cuando son adultos poseen una barba abundante. La vestimenta de los aluxes es poco conocida, generalmente se les describe con taparrabos o pantaloncillos blancos, descubierto del pecho y descalzos, aunque algunos sugieren que calza alpargatas o huaraches; mientras que el duende tiene un atuendo bien definido, con colores que combinan perfectamente: un gorro alargado y en punta o sombrero, traje y cinturón con hebilla grande, botines también puntiagudos.

Duende

El género de estos seres se ha concebido históricamente como masculino, quizá en contraparte a las hadas y las sirenas quienes representan lo femenino. En fechas recientes, cuando se narra una experiencia personal, aparecen los referentes femeninos: “para alejar a la aluxita, dale una bolsa y exígele que no vuelva hasta que la traiga llena de oro”; de igual forma, la imaginación ha creado a las duendas que encantan a los hombres y a los niños, por ejemplo La duenda de Evelio Rosero (2013).

El hábitat del alux está en Guatemala, Belice y México[1], específicamente en la península de Yucatán y estados vecinos a ésta; mientras que el duende radica en países europeos, como España, Alemania, Francia, Irlanda, por mencionar algunos. El Diccionario del español yucateco (Güémez Pineda 2011) recoge una generosa descripción del alux: “duendes traviesos que deambulan por milpas y montes después de la puesta de sol. Calzan alpargatas y portan sombrero, presentando los rasgos de un niño indígena de tres a cuatro años. Generalmente son inofensivos pero si llegan a molestarse con algún ser humano pueden enviarle un aire que produce escalofríos y calentura. Por el contrario, si se les ofrenda comida, se vuelven guardianes de la milpa de quien se congratuló con ellos, asegurándole una buena cosecha como recompensa”. También, el Diccionario de México define a estos seres “entre los mayas, cierto geniecillo o duende de los maizales, alegre y diminuto; los aluxes son representados por idolillos de barro que toman vida durante la noche para gastar bromas a las personas (Palomar 1991)[2].

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Zona Maya

Con respecto al duende, el Diccionario de la lengua española (RAE-ASALE 2014) explica que la palabra proviene de la frase duen de [casa], cuyo significado es ‘dueño de [la casa]’ y lo define como “espíritu fantástico, con figura de viejo o de niño en las narraciones tradicionales, que habita en algunas casas y causa en ellas trastorno y estruendo”. En este mismo sentido, el Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico (Corominas y Pascual 2001) señala que se trata de un “espíritu travieso, que se aparece fugazmente, por el común el espíritu que se cree que habita en una casa […] Antiguamente se miraba siempre al duende como un personaje vinculado a una casa, que hacía en ella cuanto quería, como un dueño”.

Aunque las fronteras de su hábitat se han extendido a través del tiempo, el alux, en general, prefiere la milpa y el duende, la casa. Ambos son protectores, cuidadores del hogar o la naturaleza; sin embargo, también hay noticias de su comportamiento negativo porque se divierten moviendo objetos de su lugar, arrojado piedras, espantando a las personas y a los animales.

Los aluxes y los duendes son seres mitológicos a quienes les gusta intervenir en las actividades cotidianas de los humanos. Su existencia enciende la imaginación y sirve para explicarnos sucesos inverosímiles que ocurren en el hogar o en la milpa, espacios vitales para los humanos. Con estos seres traviesos, gruñones, juguetones, los humanos hemos construido parte de nuestro imaginario sobre la realidad, sorprendente o desconocida. Sin duda, hoy es un buen día para reencontrase y divertirse con los aluxes y los duendes.

[1] El alux para el centro y norte del país, en general, es poco conocido. En algunas ocasiones, la palabra puede evocar la imagen de Alushe, compañero del luchador Tinieblas, quien toma precisamente el nombre a partir de los aluxes, propios de la cultura maya, y la fisonomía de los ewoks, personajes de la película La guerra de las galaxias.

[2] El hecho de que los diccionarios definan alux usando la palabra duende obedece a la tradición hispánica de nombrar con sus propias voces muchos de los elementos y seres que encontraron durante el Descubrimiento del Nuevo Mundo.

***

Pedro Ángel Ramírez Quintana es Licenciado en Humanidades con Espacialidad en Literatura por la Universidad Autónoma de Campeche, Maestro en Lingüística Hispánica por la UNAM y Candidato a Doctor en Lingüística; ha sido profesor en la Universidad Autónoma de Campeche y en el Colegio de Letras Hispánicas (FFyL-UNAM); es editor de la revista cultural Coincidir en el mismo tiempo y en el mismo espacio y mediador en el Programa Nacional de Salas de Lectura.

BIBLIOGRAFÍA

Corominas, Joan y José A. Pascual. 2001. Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, Madrid: Gredos.

Güémez Pineda, Miguel. 2011. Diccionario del español yucateco, México: Universidad Autónoma de Yucatán / Plaza y Valdés Editores.

Palomar de Miguel, Juan. 1991. Diccionario de México, México: Panorama Editorial.

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. 2014. Diccionario de la lengua española, México: Espasa.

Rosero, Evelio. 2013. La duenda, Bogotá: Panamericana.

Suárez, Víctor M. 1979. El español que se habla en Yucatán. Apuntamientos filológicos, 2ª. ed. corregida y aumentada, Mérida: Universidad de Yucatán.

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