La poesía es cosa de niños: Entrevista a Pedro Mañas

(Cutzi L. M. Quezada)

Hablando de poesía para niños Trastario. Nanas para lavadoras y Ciudad Laberinto de Pedro Mañas no se pueden quedar atrás pues con un humor peculiar invita a chicos y grandes a mirar con otros ojos la vida cotidiana. Con temas como la ciudad y los electrodomésticos el autor nos regala en sus versos una “Receta para hacer un monstruo”, el sonido de un “Tocadís”, cómo leer de abajo hacia arriba un “Poema rascacielos”, el misterio sobre “Qué sueña una tostadora”, la soledad del “Hombre sin nombre,” y muchos otras historias con ritmo muy especial.

Pedro Mañas (Madrid, 1981) es Licenciado en Filología Inglesa por la Universidad Autónoma de Madrid, donde en 2004 obtuvo el premio del Certamen de Narrativa Breve. La obra Klaus Nowak, limpiador de alcantarillas (Anaya) supone su primera incursión en el ámbito de la literatura para niños. Con ella obtiene en 2007 el primer premio del XXVI Concurso de Narrativa Infantil Vila d’Ibi. Además, ha obtenido otras distinciones como el XII Premio de Literatura Infantil Leer es Vivir gracias a la novela Los O.T.R.O.S. (Sociedad Secreta) publicada por la editorial Everest (2008), el III Premio de Poesía Infantil El Príncipe Preguntón convocado por la Diputación de Granada y la Editorial Hiperión con el poemario Poemas para leer antes de leer (Hiperión), el III Premio de Literatura Infantil Ciudad de Málaga con Una terrible palabra de nueve letras (Anaya), el II Premio de Poesía Infantil Ciudad de Orihuela convocado por el Ayuntamiento de Orihuela por Ciudad Laberinto (Kalandraka), el prestigiado XXXVII premio El Barco de Vapor concedido por el grupo SM por su obra La vida secreta de Rebecca Paradise, entre otros. Aunque Pedro prefiere presentarse como cuentista, porque también vive del cuento: “Por mucho que mi madre insista en que soy autor, yo prefiero presentarme diciendo que vivo del cuento. En realidad, del cuento y del verso”.

LIJ Ibero tuvo la oportunidad de entrevistar al cuentista, autor, poeta… hacedor de historias sobre sus impresiones acerca de la poesía para niños, sus libros Trastario y Ciudad laberinto, así como, el humor tan característico de sus obras.

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¿Cómo piensa Pedro Mañas a la poesía? ¿Cómo llegó este género a tu creación literaria?

Es, ante todo, una forma distinta de mirar la realidad, una especie de extrañamiento ante las cosas que vemos todos los días y que me incita a hablar de ellas desde un punto de visto nuevo, original, refrescante y divertido.

La poesía llegó a mí casi por casualidad. Primero como lector, en forma de dos o tres libros de poesía infantil que me regalaron mis padres (al menos uno era de Gloria Fuertes y otro una antología para niños de Rafael Alberti). Si llegué a publicar mis versos fue, una vez más, por la casualidad de encontrar un concurso nacional que premiaba poemarios infantiles. Al resultar vencedor mi obra me di cuenta de que no se me daba demasiado mal.

A veces se piensa que la poesía es una expresión estética muy compleja y de difícil lectura, más aún para quien se inicia en la lectura. En ese sentido, ¿por qué leer poesía y, sobre todo, poesía para niños?

Las lecturas de un poema son casi infinitas y dependen del lector, de su edad, del estado de conciencia en el que se encuentra… Quizá algunos piensen que en el caso de la poesía infantil el significado es siempre claro y unívoco, pero no es así necesariamente. A los niños también les gusta investigar, interpretar, exponer su propia manera de entender los versos. Por otro lado, al igual que el lector juega y descubre múltiples significados y posibilidades leyendo, a mí me sucede lo mismo escribiendo. En el fondo, soy yo el primero que lo estoy disfrutando. Los mejores juguetes (y los más baratos) son las palabras.

Tanto Trastario como Ciudad laberinto tienen un tema central que engloba al libro como conjunto. ¿Cómo fue la construcción de cada libro en cuanto a su estructura? ¿La guía fue el tema, en este caso los electrodomésticos y la ciudad, respectivamente?

Efectivamente, siempre suelo elegir en primer lugar un concepto que guíe el poemario. En general, ante todo suelo buscar la originalidad, pues intento escapar de ciertos clichés o temas que se repiten a menudo en la poesía para niños. Por eso, por ejemplo, escogí la ciudad y las máquinas en lugar del bosque o los animales. Mis libros no son solo recolecciones de versos, sino que pretenden dar mi visión poética de algún tema en concreto. Después, poco a poco, el tema fructifica en una serie de poemas que voy creando poco y desordenadamente, y recurriendo casi siempre al humor como herramienta.

En los poemas “Poema tejido” (Trastario) y “Poema rascacielos” (Ciudad laberinto) juegas con la misma estructura del poema. Asimismo, en “Receta para hacer un monstruo” (Trastario) el juego se ubica en la estructura de una receta de cocina. ¿Crees que el ‘juego’, en el amplio sentido, es una forma de sensibilizar a los niños en la poesía?

Sí, absolutamente. Creo que uno de los métodos más sencillos y naturales para acercar la poesía al niño es a través del juego. Ese juego puede darse a través del fondo o de la estructura del poema. Personalmente, me encanta jugar con la rima, con la polisemia de las palabras, con el orden y disposición de las palabras o los versos. Un juego más sofisticado y aún más divertido es fingir que el poema imita a un tipo de texto puramente práctico, monótono y convencional (una lista de la compra, una noticia, un anuncio comercial). Así surgen nuevos y sorprendentes significados, como ocurre en “Receta para hacer un monstruo”.

Para terminar, uno de los principales ejes de tu poesía son las risas que desprende en los lectores ¿Cómo ha sido el proceso de conjuntar poesía y humor?

El humor es un pilar fundamental de mi poesía y de mi narrativa. Creo que surge de manera natural en mí, y no podría sentirme más afortunado por ello, pues me permite conectar muy bien con mis lectores. Tal vez haya gente que considere que el humor le resta altura lírica a la poesía, pero para mí es todo lo contrario. El humor no solo divierte sino que, por contraste, subraya los instantes de sensibilidad, lirismo, ternura y melancolía. De momento y afortunadamente, las lecturas de mis poemas en México han sido bastante prometedoras en risas. ¡Ojalá lleguen más!

***

Cutzi L. M. Quezadaes licenciada en Letras Iberoamericanas (UCSJ). Estudió el Máster en Didáctica de una Lengua Extranjera, así como, la Maestría en Lenguas y Literaturas Europeas, Americanas y Postcoloniales en la Università Ca’Foscari di Venezia. Actualmente, en la Universidad Iberoamericana realiza una investigación doctoral sobre el fomento a la lectura en México y el libro álbum metaficcional. Además, es coordinadora del Blog ReLIJ-Ibero, mediadora de lectura (PNSL, Secretaria de Cultura) y coordinadora del Diplomado en Literatura Infantil y Juvenil (UIA).

 

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