El destino de un clan: Entrevista a Andrés Acosta, ganador del premio El Barco de Vapor 2019 (1ª parte)

(Alejandro Vergil Salgado)

Durante la FIL de Guadalajara 2019, Andrés Acosta (1964) fue galardonado con el premio El Barco de Vapor (otorgado por Ediciones SM, Fundación SM y la Secretaría de Cultura) por su última novela Clandestino. Su fuerza radica en la amenaza externa que acecha a la familia de Magui una vez que su padre se ve obligado a desaparecer, a permanecer en la clandestinidad, para evitar que los robocops (hombres con cascos a los que no les entran las ideas) lleguen a su casa y se lo lleven. La niña espera su regreso frente a la ventana de su cuarto, viendo la higuera que su progenitor plantó. Sin embargo, las notas que aparecen en forma de mariposa en el árbol dan una esperanza para que la familia se reúna nuevamente. En un contexto social y político hostil, la historia es narrada través de los ojos de la niña. 

Andrés Acosta es originario de Chilpancingo, Guerrero. Pertenece al Sistema Nacional de Creadores desde 2011. Ha sido coordinador de diversos talleres de Creación Literaria y acreedor de premios literarios, tales como el Premio Nacional de Novela Corta Josefina Vicens, por No volverán los trenes (1995); el Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola, por Capicúa 101 (2003); y el Premio Gran Angular México, por Olfato (2009), entre otros. También es conocido por sus obras El complejo de Faetón (2006), Subterráneos (2012) y Tristania (2014).

1a2a38b1-cfeb-466b-9425-a54fcec4b064

¿Cómo se gestó Clandestino?

Andrés Acosta (AA): Clandestino está basado en una historia familiar de mi esposa. Ella y su familia llegaron a México, un poco después del Golpe de estado en Chile de 1973, y fueron recibidos como exiliados. Su papá pertenecía al partido socialista y se tuvo que ir como clandestino cuando vivían allá en aquella época. Un día se me ocurrió que sería bueno rescatar aquello que para mí era como una plática de sobremesa. De hecho, el detonador de la novela, fue la palabra “clandestino”. Había una constante referencia familiar de esa palabra que a mí me llamó la atención y todo se fue fraguando a partir del título de la novela. A partir de distintas versiones orales fui recuperando ciertos elementos para que fueran contados desde el punto de vista de una niña, cuyo padre desaparece, hasta que decidí fijar una sola. Esto valía la pena ser contado, pero quise que no fuera histórico. Es decir, está basado en estos hechos, pero los saqué de contexto para que la novela no estuviera anclada a una época determinada. 

El título mismo es sugerente y significativo no solo por el tema, sino por cómo concebiste la estructura de la novela. ¿Qué intentabas mostrar en cada una de las partes?

AA: Fue algo fortuito. No lo pensé racionalmente. Como a mí se me metió la palabra “clandestino” en la mente, le daba vueltas y la historia se fue dando sola, pues ya la conocía. Lo que sé es que he leído muchos textos acerca de la vertiente mística de los judíos, la Cábala, donde cada letra de una palabra tiene un peso; al dividirla en distintas unidades va teniendo distintas connotaciones y despliegues de historias. Los textos cabalísticos decían que, según la lectura de las consonantes en la Torá, cada letra de las cuatro que conforman el nombre de Dios va desplegando otros nombres bíblicos, los cuales también cuentan una historia. Para mí, Clandestino se despliega cuando la palabra se fragmenta en dos; de alguna manera emula este procedimiento para formar la novela.

¿Cuál fue el proceso para encontrar la voz particular de Magui?

AA: Si lo hubiera pensado e intentado hacer como un acto literario a través de un método o de una racionalización, creo que no lo hubiera conseguido. En la literatura infantil a mí no me gusta aquella que es cursi, fácil o subestima a los niños. Creo que ocurrió como un proceso de ósmosis. Mi esposa pudo rescatar algunas de las cartas que su papá le escribía y en algún momento tuve contacto con estas. Al tocarlas y verla leyéndolas sentí y adquirí ese punto de vista, digamos como un brinco intuitivo. Entonces, quizás, yo aproveché esa relación íntima con mi esposa al percibir sus sentimientos para llevarlos al papel. 

IMG_1751

La figura de la higuera es un elemento muy importante. ¿Cómo se te ocurrió incluirla en la ambientación?

AA: La idea de la higuera y las brevas proviene de mis viajes a Chile. Mientras visitaba un campo donde vivían algunos de los familiares de mi esposa llegó alguien con un plato de brevas, pero yo pensaba que eran higos. Me las ofrecían con una sonrisa que mostraba que eran algo especial, algo que valía la pena probar. Me parecieron sensacionales. Cuando probé una breva relacioné sin querer, tal vez simbólicamente, algo en verdad apreciable. En este caso el papá considera especial a su hija: no es cualquier fruto, sino algo muy particular. 

¿Cómo es el mundo adulto dentro de Clandestino

AA: El papá se tiene que ir para salvaguardarse a sí mismo y a su familia, entonces recae todo el peso en la mamá. Ella va perdiendo entradas económicas, va ganando el rechazo de los vecinos, de la sociedad y la familia se va aislando sin querer. Entonces el mundo de ellos es muy duro: la separación, el peligro, los problemas económicos, el rechazo de la gente que tiene miedo porque no quiere verse involucrada en esa situación, porque los señalan y también se los puede llevar la policía para interrogarlos o desaparecerlos en cualquier momento. 

***

Alejandro Vergil Salgado (México 1990) es Maestro en Letras Modernas y Licenciado en Literatura Latinoamericana por la Universidad Iberoamericana. Su principal línea de investigación es la mitocrítica aplicada especialmente en la literatura juvenil. Fue coordinador de la revista LIJ Ibero durante tres años, así como becario Conacyt y acreedor de la Beca de Excelencia Académica en Posgrados IBERO (2015). Actualmente es profesor de asignatura en Prepa Ibero y en el Colegio Francés del Pedregal. También es coinvestigador del proyecto: “Los géneros de la memoria como modalidad subversiva en la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) contemporánea. Un estudio de esta corriente en los últimos años en México (2010-2018)”, coordinado por la Dra. Laura Guerrero Guadarrama.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s